Lorella
Praeli
Es la jefa de
la campaña de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton,
para los votantes latinos. Supervisa, desde el cuartel general de la campaña en
el distrito neoyorquino de Brooklyn, los esfuerzos para movilizar a este
segmento de la población clave para la elección del presidente Barack
Obama en 2008 y su reelección en 2012. Clinton necesita a los latinos si
quiere asegurarse la victoria en los caucus (asambleas
electivas) y primarias, que decidirán la nominación demócrata y arrancan en
febrero, y en las generales en noviembre de 2016.
Es la máxima
responsable de la movilización de los hispanos, pero nunca ha votado en este
país. Espera hacerlo en 2016 cuando haya obtenido la ciudadanía.
Trabaja en la
sala de máquinas de la campaña de una candidata con posibilidades de ser la
primera mujer presidenta, pero mantiene el espíritu de activista. El mundo de
los indocumentados no es una abstracción para ella. Su padre se quedó en Perú,
pero su madre, Chela, vive en Estados Unidos y no tiene papeles. Chela es una
ilegal, por usar la palabra denigratoria para referirse a los indocumentados.
Es la palabra que usan, entre otros, candidatos republicanos como el magnate
Donald Trump, que ha subido en los sondeos con una retórica agresiva contra los
inmigrantes sin papeles, o Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos pero
contrario a la regularización masiva de los indocumentados. La propia
Clinton usó hace unos días el término ilegal, aunque ha dicho que fue por
error y no volverá a hacerlo.
Este es el
trabajo de Praeli. Su plan consiste, primero, en adaptar el programa de Clinton
al electorado latino. Ella pone el ejemplo de la política educativa. Clinton
quiere facilitar el acceso a la universidad de personas con hijos. Praeli
explica que más del 30% de mujeres latinas y el 18% de hombres en la
universidad tienen hijos.
Segundo: el uso
de las redes sociales es central. “Estamos hablando con la comunidad en español
todo el tiempo, en Twitter, en Facebook, en mensajes de texto.”
El tercer pilar
de la campaña son los métodos tradicionales. “Nada supera el puerta a puerta”.
Y el cuarto es
la personalidad de Clinton. “Sus primeras experiencias políticas fueron
registrando a latinos en el sur de Texas”, dice Praeli. Su conexión con la
comunidad es antigua, recuerda. “Al final, una persona que vota quiere saber
por qué votará por ti. Tal vez tengo dos trabajos, dos o tres hijos una esposa
o esposo, soy estudiante. Nuestro trabajo es darle al votante una razón por la
que dejar lo que está haciendo en su vida para votar por ella.”
A Praeli, la
razón para luchar por Clinton se la dio la propia Clinton durante una reunión
con ella y otros asesores en Washington. “Nos habló de su historia, de por qué
hace lo que hace. El mensaje subliminal de todo esto es: ‘Levántate y anda’. Es
una frase que ella dice: ‘Cuando te caes, te vuelves a levantar’”.
Hace unos días,
mientras hablaba con EL PAÍS en Brooklyn, cayó en la cuenta. El consejo de
Clinton es el que le daba su padre después del accidente: "Cuando me caigo
me levanto, cuando me levanto me vuelvo a caer". El rostro se le iluminó.
“Es increíble
¿Sabe?", dijo. "Es la primera vez que hago esta conexión".
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