jueves, 3 de diciembre de 2015

Pray for Paris



La tarde del viernes todo era muy confuso, los medios masivos hurtaban cigras inexactas de muertos, todos sobrepasando el número 100 mientras Fransoa Alan (Presidente de Francia) mientras se paró enfrente de una audiencia atónita decía unas cifras que dejó atónico al resto del mundo.
129 muertos y más de 300 heridos, 99 de ellos en estado crítico, 3 días de luto nacional en Francia. Funcionarios de la policía y servicios médicos informaba que la mayoría de las víctimas murieron en el interior del teatro “Bataclán”, antes de ser tomados como rehenes y asesinados, después de un tiroteo en el restaurante “Le carrillon” en las mismas oficinas donde estaban Charly Ando, 11 perdieron ahí la vida luego de eso 2 explosiones más surgieron alrededor del staff “Le france” donde se daba el partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania, Ahí estaba el presidente fue evacuado al instante, casi después se llevaron dos ataques suicidas y se detonó un artefacto explosivo ahí murieron 3 más a esa hora no se sabía quién era el responsable surgían teorías inmensas y el mundo estaba con una gran incógnita.
La verdad este tipo de situaciones me hacen pensar ¿En qué mundo estoy viviendo? ¿Por qué mis ojos tienen que ver a gente sufrir? ¿Es necesario llegar a esto? , la verdad no tengo idea cada vez este mundo se torna más podrido y lo único que me hace creer es que el instinto natural del ser humano es el de ser destructivo.



#PrayforParis

Una crisis humanitaria, ¿Necesita estás medidas?



Parece que la desmedida constante emitida por acciones en donde las cuales no exista ninguna penalización nos conlleva a que:

Las matanzas racistas o los asesinatos de afroamericanos cometidos por policías en Estados, y la impunidad que les favorece, al igual que las estadísticas que señalan claramente la desigualdad, no solo en lo socioeconómico sino en el trato que la propia justicia de la superpotencia da a las minorías étnicas, no son casos aislados sino una constante.

En ese marco de discriminación racial se encuentra también el desprecio del sector más conservador de Estados Unidos, compuesto por blancos, fundamentalistas religiosos y afiliados al Partido Republicano, hacia los inmigrantes, principalmente hacia los latinos.
Si alguna duda existe al respecto, basta observar el inusitado crecimiento de la preferencia electoral de los eventuales votantes republicanos hacia el multimillonario Donald Trump tras insultar a los inmigrantes mexicanos, calificándolos de “violadores” y “asesinos”. Obviamente lo de “mexicanos” engloba a todos los inmigrantes latinos.
Incluso antes de lanzar su candidatura se creía que candidatos como Jeb Bush –hijo y hermano de expresidentes— sería el preferido de los derechistas republicanos, pero junto a los demás aspirantes fue inmediatamente superado por el disruptivo Trump, que ha hecho del extremismo confrontativo su, hasta ahora, exitosa estrategia de campaña.
Eso, y todas las acciones extremistas adoptadas contra los inmigrantes en varios estados de la unión americana, al igual que la obstrucción en el congreso estadounidense de las medidas de alivio decretadas por el presidente Obama, son una muestra evidente de que tanto el racismo como el falso temor a quienes son diferentes –ya sea por el color de su piel, sus costumbres, o el idioma que usan— son una realidad incuestionable en el Estados Unidos de hoy.


Y es que en el fondo, mucha de la animadversión hacia el propio presidente Barack Hussein Obama –a quien los extremistas estadounidenses consideran un “comunista”, “musulmán”, cuestionando hasta su nacionalidad y boicoteando su accionar en el congreso, ahora controlado por los republicanos— quizás no es porque sea un liberal demócrata, sino porque es el primer afrodescendiente que se convirtió en inquilino de la Casa Blanca.

Un ejemplo que permite la movilización a latinos



 Lorella Praeli

Es la jefa de la campaña de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, para los votantes latinos. Supervisa, desde el cuartel general de la campaña en el distrito neoyorquino de Brooklyn, los esfuerzos para movilizar a este segmento de la población clave para la elección del presidente Barack Obama en 2008 y su reelección en 2012. Clinton necesita a los latinos si quiere asegurarse la victoria en los caucus (asambleas electivas) y primarias, que decidirán la nominación demócrata y arrancan en febrero, y en las generales en noviembre de 2016.
Es la máxima responsable de la movilización de los hispanos, pero nunca ha votado en este país. Espera hacerlo en 2016 cuando haya obtenido la ciudadanía.
Trabaja en la sala de máquinas de la campaña de una candidata con posibilidades de ser la primera mujer presidenta, pero mantiene el espíritu de activista. El mundo de los indocumentados no es una abstracción para ella. Su padre se quedó en Perú, pero su madre, Chela, vive en Estados Unidos y no tiene papeles. Chela es una ilegal, por usar la palabra denigratoria para referirse a los indocumentados. Es la palabra que usan, entre otros, candidatos republicanos como el magnate Donald Trump, que ha subido en los sondeos con una retórica agresiva contra los inmigrantes sin papeles, o Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos pero contrario a la regularización masiva de los indocumentados. La propia Clinton usó hace unos días el término ilegal, aunque ha dicho que fue por error y no volverá a hacerlo.
Este es el trabajo de Praeli. Su plan consiste, primero, en adaptar el programa de Clinton al electorado latino. Ella pone el ejemplo de la política educativa. Clinton quiere facilitar el acceso a la universidad de personas con hijos. Praeli explica que más del 30% de mujeres latinas y el 18% de hombres en la universidad tienen hijos.
Segundo: el uso de las redes sociales es central. “Estamos hablando con la comunidad en español todo el tiempo, en Twitter, en Facebook, en mensajes de texto.”
El tercer pilar de la campaña son los métodos tradicionales. “Nada supera el puerta a puerta”.
Y el cuarto es la personalidad de Clinton. “Sus primeras experiencias políticas fueron registrando a latinos en el sur de Texas”, dice Praeli. Su conexión con la comunidad es antigua, recuerda. “Al final, una persona que vota quiere saber por qué votará por ti. Tal vez tengo dos trabajos, dos o tres hijos una esposa o esposo, soy estudiante. Nuestro trabajo es darle al votante una razón por la que dejar lo que está haciendo en su vida para votar por ella.”
A Praeli, la razón para luchar por Clinton se la dio la propia Clinton durante una reunión con ella y otros asesores en Washington. “Nos habló de su historia, de por qué hace lo que hace. El mensaje subliminal de todo esto es: ‘Levántate y anda’. Es una frase que ella dice: ‘Cuando te caes, te vuelves a levantar’”.
Hace unos días, mientras hablaba con EL PAÍS en Brooklyn, cayó en la cuenta. El consejo de Clinton es el que le daba su padre después del accidente: "Cuando me caigo me levanto, cuando me levanto me vuelvo a caer". El rostro se le iluminó.

“Es increíble ¿Sabe?", dijo. "Es la primera vez que hago esta conexión".